domingo, 3 de enero de 2016

COMPASES INICIALES


La decisión de la Junta de Gobierno Local de conceder una subvención de 170.000 euros a la Fundación Alberti para saldar de una vez una particular deuda histórica que la entidad mantenía con La Caixa es una de esas buenas noticias que sorprenden en los últimos días del año, normalmente teñidos de cierto aire anodino, guiados por la estricta inercia, como esos postreros minutos de las competiciones deportivas en las que el resultado está visto para sentencia y sólo puede maquillarse ligeramente.

La gestión de la ciudad ha seguido durante las fechas navideñas. El ejecutivo arregló el reloj del Ayuntamiento y las campanadas sonaron por primera vez en la Plaza Peral. La intención es recibir 2017 con una fiesta organizada por el municipio, saludable práctica que puso en marcha Hernán Díaz y que Enrique Moresco abolió, guiado en parte por ese puntillo malajoso que a veces se gastaba y en parte por esa fe del converso por interés de distanciarse lo más posible del hombre a cuya sombra se guareció quince años.

Seguiremos cosechando avances si restauran el árbol, que reina incluso en municipios con ingresos muy inferiores al nuestro y que desapareció del paisaje por razones desconocidas, y demuestran mayor gusto en los motivos del alumbrado, una actitud que pasa por admitir que la Navidad es la Navidad, orillando ese hooliganismo solsticial que deriva en absurdas geometrías variables y actuando con la misma coherencia por la que a nadie se le ocurriría instalar unos motivos carnavalescos escasamente relacionados con el carnaval o unos detalles feriales que en poco se correspondieran con la Fiesta del Vino Fino.


Parece que el próximo viernes se aprobarán definitivamente los presupuestos del recién estrenado ejercicio, una sucesión temporal tan lógica que sorprende que antes vieran la luz cuando ya se había superado el ecuador del periodo al que se destinaban. Por lo que a este punto respecta vamos consiguiendo aquello que decía el gran Adolfo Suárez en los primeros albores de la transición: que en las instituciones sea normal lo que a nivel de la calle es simplemente normal. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
3 de Enero de 2016

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