domingo, 24 de noviembre de 2013

MUDANZA MUNICIPAL


La mudanza progresiva del Ayuntamiento desde su ubicación tradicional de la Plaza del Polvorista hasta las más modernas y amplias dependencias de la Plaza Peral viene deparando algunas imágenes curiosas y singulares reflexiones. Ambos edificios se erigen ahora bajo el signo de la cohabitación, ese término con el que el periodismo enmarca las bicefalias partidistas y que nos obliga a suscribir que a fecha actual el equipo de gobierno es peraliano y la oposición polvoristoide.

El inmueble peraliano se desenvolvió en el práctico anonimato cuando, en sus dos primeras semanas de funcionamiento, acogió servicios tan inocentes como los de inspección fiscal (significativo que dicha tarea fuese la primera en menearse) o contabilidad, pero ha sido dar allí con sus huesos la alcaldía y hacerlo a la par el manifestódromo, como si las espaldas de Enrique Moresco sufrieran una peculiar maldición bíblica, siendo el Ayuntamiento él y sus manifestantes.

De hecho, las dependencias municipales se inauguraron por la vía celestial, con el agua bendita dispensada por el párroco de la Prioral, Diego Valle, y por la civil, que no vino solo por el descubrimiento de la fría placa a manos del primer edil, sino también por los ácidos cánticos de la coordinadora de viviendas municipales, cuya tenacidad topológico – crítica ha batido todos los récords polvoristoides.

Bien mirado, los componentes de las heterogéneas protestas no dejarán de formar parte de eso que pomposamente ha dado en llamarse “dinamización del centro” y sobre cuya conveniencia parecen confluir todos los agentes sociales.

La escena de los portavoces de gobierno y oposición, tras el pleno del martes, decidiendo la ubicación de los despachos de los partidos cual estudiantes que comparten los gastos de alquiler de un piso es otro de los cuadros dignos de pinacoteca.


Quede claro, en cualquier caso, mi fervor peraliano, enclave más próximo a mis lugares habituales de trabajo y que permite refrescar ojos y piernas tras 22 años de itinerario polvoristoide. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
24 de Noviembre de 2013

domingo, 10 de noviembre de 2013

NERVIOS EN EL PP


La dimisión del edil de Urbanismo, Diego Muñoz, conlleva varios efectos negativos para el PP. Su marcha amplifica, indirectamente, los rumores sobre la posibilidad de que Enrique Moresco no sea el alcaldable en 2015, lo que, a la vez, dispara la rivalidad entre los ediles Leocadia Benavente y Alfonso Candón por encabezar la candidatura y aumenta la inquietud del resto de concejales, que pueden incurrir en el riesgo de permanecer más atentos a lo que ocurra con la designación, y posterior lista, que a sus propias labores de gobierno.

La afirmación de Muñoz en la que reconoce sentirse “decepcionado” políticamente con el alcalde (el mismo alcalde que le fichó hace dos años para encomendarle las ilusionantes y trascendentales tareas del PGOU) no refuerza la figura del primer edil, criticado por quien asumió una de las responsabilidades más señaladas del ejecutivo. El hecho, además, de que la dimisión se justifique como consecuencia de la primacía del criterio del socio de gobierno, el PA, sobre la regulación de las EMAS, constituye otra bomba de relojería, ya que proyecta sobre los populares una imagen de debilidad ante sus copartícipes de mandato, concepto que cobra aún más cuerpo cuando Muñoz relata que Moresco le emplazó a arreglar las divergencias previa conversación con el portavoz andalucista, Antonio Jesús Ruiz.

Por si todo esto fuera poco, la presencia en la rueda de prensa del dimisionario de la edil de Medio Ambiente, Marta Rodríguez, se erige como otro golpe, pues su sola efigie en la convocatoria (aunque Muñoz enfatizara que la presencia se producía en calidad de amiga y no de concejala) no puede por menos que calificarse, siendo bondadoso, de llamativa.


El clima político se ha tornado contra el PP, una atmósfera que se produce cuando la inauguración del nuevo ayuntamiento de la Plaza Peral, uno de los pocos proyectos significativos que se van a poder palpar en las fechas inmediatas, se presentaba como un motivo para la autocomplacencia. A los populares les resta un buen trabajo por delante si quieren dar el vuelco a un contexto que ni los más pesimistas auguraban hace dos años.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
10 de Noviembre de 2013