domingo, 21 de julio de 2013

SOBRE EL AGUA Y EL PLAN GENERAL


La decisión del equipo de gobierno de semiprivatizar la empresa municipal de aguas, Apemsa, durante los próximos 25 años, constituye una de las medidas más polémicas adoptadas por el ejecutivo que preside Enrique Moresco.

La oportunidad del advenimiento del socio tecnológico, terminología con la que se denomina ahora al vulgar socio capitalista, quizá porque resulte más científico o glamuroso, suscita muchas reflexiones y, entre ellas, cabe subrayar la postura del PA, formación política que, con su voto, ha dotado de luz verde a una iniciativa que su propio líder, Antonio Jesús Ruiz, se encargó de impedir, incluso con ufanía de salvador de empleo público, en el mandato anterior. La incoherencia de los andalucistas, en un cambio de rumbo que simboliza como ninguno el grado de sumisión alcanzado con el PP, ha sido tal que su portavoz, habitualmente buen polemista, protagonizó una de las intervenciones dialécticamente más débiles que se le recuerdan: iniciar la defensa de su postura con referencias a Cuba e Izquierda Unida no parece transitar por el camino de una tan mínima como exigible solidez argumental.

El tiempo dirá si el agua se ve condenada a la permanente subida, al igual que la luz, ese elemento que en España ya acarreaba déficit tarifario segundos después de que Dios permitiera su bíblica creación.


La aprobación del enésimo trámite del Plan General recordó a los amantes de las hemerotecas aquellas palabras pronunciadas en 2007 por el recién elegido alcalde, Enrique Moresco, en las que cifraba en seis meses el tiempo de entrada en funcionamiento del PGOU. Caprichos de las matemáticas, cada uno de esos meses se ha convertido en un año y lo cierto es que pocos portuenses sabrán por qué el documento diseñado por Territorio y Ciudad es más provechoso que el confeccionado por el equipo redactor precedente. Quede claro que no niego el halo inspirador de Fustegueras: digo, sin más, que los ciudadanos aún desconocen las diferencias entre uno y otro, hecho no baladí cuando hablamos de un prolongado retraso en uno de los asuntos más trascendentales de la gestión.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
21 de Julio de 2013

domingo, 7 de julio de 2013

UNA MIRADA AL PASADO

Pasear por la exposición que la delegación portuense de "Diario de Cádiz" ha organizado en el Centro Cultural Alfonso X me ha supuesto un viaje al ayer, un desfile por los espejos aletargados en la memoria y que despierta una luz acaecida en forma de página de periódico. Llegué a El Puerto un día lluvioso de septiembre de 1991, de modo que casi todo lo que se recoge en esta retrospectiva de 25 años lo he vivido desde la peculiar posición del periodista, esa ubicación que, bastante cursi, y no sé si exactamente, suele denominarse "atalaya". 

La muestra constituye todo un catálogo de sensaciones. Observo, por ejemplo, las instantáneas en las que Hernán Díaz celebra sus victorias electorales y pienso en cómo el estigma de sus inhabilitaciones judiciales ha sepultado y/o desvirtuado mediáticamente una gestión que siempre fue refrendada en las urnas. Contemplo, también, la figura de Alberti y reflexiono sobre cuánta opinión gratuita han vertido sobre su obra quienes no se han tomado el deleitoso trabajo de leerla. 

Miro a personas como Mario Conde, cuando visitaba Puerto Sherry esculpido en el andamiaje de su gomina, todopoderoso presidente de Banesto y yerno soñado del suegrismo patrio, y discurro en torno a la dificultad de saber digerir el éxito, de sortear los peligros de la ambición desmedida. Diviso al Rey en la Plaza de Toros, en aquella época en que el anhelo de Urdangarin se limitaba a perforar la portería contraria, y medito sobre esa cadena de acontecimientos que ha desnudado a la monarquía española de la apariencia invulnerable que la adornaba, hasta erigirla en uno de los símbolos de la crisis del sistema. 

Veinticinco años es un tiempo suficientemente dilatado como para no mostrar la hendidura de su huella, como para cruzar con la apariencia inocente con la que las nubes se desplazan sobre un cielo apenas advertido. Mientras recorro una exposición que, de algún modo, muestra también nuestro camino, pienso que el futuro ha escrito sobre algunos de esos titulares, sobre algunas de esas fotografías, un guion que no hubiera podido pergeñar ni el más imaginativo de los novelistas.

Francisco Lambea

Diario de Cádiz

7 Julio de 2013