domingo, 28 de abril de 2013

OTRA FERIA CONTRA LA CRISIS


La mayor parte de las personas que se acercan este año al recinto ferial de Las Banderas lo hacen desafiando a la crisis, esa pesadilla otrora coyuntural y ya parece que endémica, y se desplazan en un número menor a los tiempos de la bonanza económica, una época más lejana en la memoria que en el calendario y en la que el centro derecha nacional gozaba de un prestigio en la gestión financiera que ha pasado a mejor vida.

La Feria aporta su versión particular de la situación que atravesamos con las biznagas, recorte de la portada, con el paro en el servicio de limpieza, que no fue recorte de la huelga por unos servicios mínimos que resultaron máximos, y con el escrache en pleno alumbrado de quienes se oponen a la ordenanza municipal de vivienda (por cierto, no estaría mal declarar la Feria como Tiempo Libre de Protestas, ejercicio para el que se dispone del amplísimo resto del año).

La delegación invitada, en este caso la riojana, se lo ha pasado estupendamente, en la línea de todas las que lo han sido. Aquí llegan los representantes del exterior sin mucho afán, como impelidos por la cortesía y hasta por la solidaridad partidaria, pero al final la obligación es la de la marcha, pues por su gusto se quedarían hasta los cohetes (si de mí dependiera los ubicaría en la noche de la velada, justo después de la puesta de largo de las luces, y no en la de la despedida).  

Uno, personalmente, sigue echando en falta aquella avenida principal en la que las casetas contaban con una decoración exterior propia, en lugar de la globalización lonera (la lona es un recorte de la mampostería), pero  la feria adelantó lo que se avecinaba, antes de que Ángela Merkel fuera conocida por las masas. Sí se han conseguido, en cambio, otros avances, como el desplazamiento de la movida juvenil a una zona alejada de la portada, lo que ha permitido desviar algunas escenas (en ocasiones, más que alcohólicas, erótico festivas) a lugares más discretos.

La Feria continúa siendo, en fin, un refugio contra estos años de melancolía, un bastión que pretende seguir siendo lo que era, lo cual no es poco cuando tantas cosas parecen cambiar inclinándose al desastre.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
28 de Abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

LITERATURA EN LAS ONDAS


La Fundación Alberti acogió en la noche del pasado lunes el programa de la Cadena Ser Hora 25, lo que permitió disfrutar de las presencias de José Manuel Caballero Bonald, quien recogerá en unos días el Premio Cervantes, o de Luis García Montero, uno de nuestros grandes poetas, recipiendario del galardón, si todo va según debe, dentro de unos lustros. La cita, dirigida por Ángeles Barceló, a la que también asistieron el director del Centro Andaluz de las Letras, Juan José Téllez, o los cantantes Javier Ruibal y Silvia Pérez Cruz (sus voces transforman el aire en verso), supuso todo un regalo, máxime en estos tiempos debruselismo, en los que la actividad cultural sufre las consecuencias de una tecnocracia infinita, de unos ajustes en apariencia nacidos con la finalidad de volver a retorcerse sobre sí mismos, prisioneros de inacabable escorzo. 

Me alegró sobremanera la importante asistencia de público, demostradora, en contra de lo que tiende a pensarse, de que todavía hay muchas personas que leen y disfrutan con un pensamiento ingenioso o hermosamente expresado, y me pareció muy plausible la apuesta del escritor jerezano por dedicar su discurso al Miguel de Cervantes menos abordado, el hombre que erraba por Madrid solicitando un mecenazgo y un reconocimiento que la mediocridad de quienes le circundaban le impidió disfrutar.

Mientras observaba el evento, con esa sensación un poco extraña de quien descifra también con sus ojos un programa concebido para la exclusiva percepción de los oídos, recordaba la entrega a Rafael Alberti del Premio Cervantes hace ya justamente treinta años, una entrega que comenzaba a reparar, de algún modo, una de tantas injusticias culturales del franquismo. 

Ojalá la ciudad pueda seguir albergando reuniones de este tipo, como no hace muchos años se producían en la sede de la Fundación, una entidad que parece a la espera de la becqueriana y arrancadora mano de nieve, de un empuje cuyo aliento debe provenir de los poderes públicos, sí, pero también de la sociedad civil.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
14 de Abril de 2013