domingo, 5 de julio de 2015

EL LABERINTO ANDALUCISTA


La decisión del único concejal andalucista, Carlos Coronado, de renunciar a su militancia en el PA, integrándose en la Corporación como concejal no adscrito, abre una crisis de consecuencias imprevisibles para la formación de Antonio Jesús Ruiz, un secretario general que asiste a la irónica circunstancia de que, precisamente en su lugar de nacimiento y residencia, el PA se queda sin voz en el salón de plenos mientras anuncian su marcha algunos de los primeros puestos de la lista presentada a las municipales.

El PA parece un partido condenado al fatalismo, de modo que hasta aquellos tiempos de pugna fratricida entre Pacheco y Rojas Marcos lucen mejores que los actuales (al menos entonces desplegaban fuerza electoral, se hacían con alcaldías significativas y poseían parlamentarios en Andalucía, Madrid y hasta Europa). Reducidos después a Cádiz y Sevilla, confinados en los últimos años a un menguante predio gaditano, el PA ha visto incluso cómo los denominados “partidos emergentes” (UPyD primero y luego Podemos y Ciudadanos) casi les borraban del mapa. Sólo la capacidad personal de algunos cargos municipales permite cierta visibilidad al PA, favorecido en la Diputación de Cádiz por las matemáticas.

La historia va demostrando que Antonio Jesús Ruiz ha sido capaz de lo mejor y de lo peor en el andalucismo portuense. Consiguió llevarlo en 2011 hasta los cuatro ediles y lo mantuvo entre 2007 y 2015 en el poder como socio de gobierno, pero continuados errores han terminado por condenar al PA a la casi marginalidad. Para colmo, y como la suerte a veces se revela esquiva, la única acta cosechada por su antaño apadrinado político no sirvió esta vez para sumar número gubernamental, factor que explica la tormenta ocasionada y la ruptura de relaciones entre el ya locuaz Coronado y el ahora silente Ruiz.


El golpe al PA en El Puerto se antoja de los que duran varios años, más incluso que un mandato (eso sin contar el futuro incierto de la marca). En la otra parte, Coronado se enfrenta a un tiempo incierto, pues son muchos los portuenses que, sin culparle del fracaso electoral del PA, observan con mirada escéptica cuando no directamente crítica su atrincheramiento corporativo, adobado por decisiones difícilmente explicables como el repentino cambio de postura sobre la zona naranja.   

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
5 de Julio de 2015

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