jueves, 5 de agosto de 2010

PALABRERÍA TEMPORAL

CONFIESO que la información meteorológica me aburre sobremanera, con un sopor sólo comparable al que me inspira ese tono de letanía ligeramente críptico que caracteriza las declaraciones del presidente catalán, José Montilla, entre otros posibles ejemplos.
Por mucho que los presentadores del tiempo intenten aderezar sus intervenciones con chascarrillos acomodaticios o fotografías remitidas desde cualquier punto de eso que se ha dado en llamar "Estado plurinacional" y que no deja de ser España, por más que de cuando en cuando retorne el debate sobre el cambio climático a falta de alguna polémica partidista o financiera capaz de presentar mayor atractivo, a mí me sigue pareciendo que en verano hace calor y en invierno frío, por lo que estos minutillos de coletilla añadidos invariablemente a los telediarios, con una cadencia de relojería suiza, siguen, salvo muy puntuales y lógicas excepciones, sin producirme éxtasis alguno.
Una de las últimas joyas del catálogo de chorradas al efecto proviene de la Agencia Estatal del ramo, la AEMET, que, por lo visto, ya sabe que en el periodo 2071-2100 la temperatura media de nuestro país aumentará entre 3 y 6 grados, lanzándose a pronosticar sin empacho que Sevilla será como el desierto de Arizona en el albor del nuevo siglo. Por si todo esto no fuera bastante, resulta que el calentamiento global que afectará a todo el globo terráqueo (que ocupa la nada despreciable cifra de 510 millones de kilómetros cuadrados) "tendrá especial incidencia en la península" ( que ya es mala suerte, pues este humilde territorio, en el que se vienen encajando españoles, portugueses, andorranos y gibraltareños, sólo abarca 583.000).
Y yo me pregunto, a riesgo de parecer ignorante: si no sabemos si dentro de dos meses (el 5 de octubre, martes, por cierto) estará el día soleado o lluvioso sobre los predios de El Puerto, si desconocemos si para entonces Las Redes nos ofrecerá sus envolventes aguas para el baño o se mostrará cubierta por un cielo gris y enfurecido, ¿cómo demonios se puede aventurar el designio del termómetro dentro de 60 años?
Francisco Lambea
Diario de Cádiz
5 de Agosto de 2010

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