domingo, 5 de junio de 2016

VELEIDADES NUMÉRICAS


El concejal de Playas, Ángel Quintana, señaló en la rueda de prensa de presentación del inicio de la temporada, el pasado jueves, que todo estaba dispuesto para disfrutar de los 16 kilómetros del litoral. El dato podría no haber cobrado mayor trascendencia, pero a este periodista, curtido en batallas, sazones y desazones, le saltó entonces un inevitable resorte automático. Durante numerosos años, recuerdo que con enfervorizada insistencia en la época de gobierno independiente, nuestros responsables públicos se referían orgullosos a la existencia de… 22 kilómetros de costa.

¿Qué ha sucedido? ¿Sufren nuestras aguas y arenas un recorte comunitario o impuesto desde algún oscuro ministerio que ha reducido su extensión en nada menos que seis mil metros? ¿Tenía razón Al Gore y nos encontramos ante un efecto devastador e irrefutablemente probatorio del cambio climático? Preguntado sobre la cuestión el jefe de servicio de playas, Juan Pedro Olmedo, contestó, en un tono de cierta resignación administrativa, de persona instruida que no se sintió llamada para la polémica: “Nunca supe de dónde salió esa cifra de 22 kilómetros”.

Esta circunstancia me llevó a reflexionar sobre la liviandad con la que en muchas ocasiones nuestros dirigentes manejan los números. ¿A quién, por ejemplo, no le han surgido serias dudas al escuchar la cantidad de bombillas con que cuenta la Feria o de pelotas y peluches que se reparten horas antes del inicio de la cabalgata de Reyes? Y, ¿cómo controlar la veracidad del contingente de caramelos regalados por las calles en dicho itinerario?

No digo con esto que exista una voluntad manipuladora o falaz que quiera abrirse paso a cualquier precio, sino que, simplemente, hay asuntos a los que se les exime de la debida importancia, cuantificaciones amparadas en la imposibilidad práctica de constatación.


Nos resta el consuelo de que la belleza no requiere necesariamente de grandes magnitudes. Paseando por Valdelagrana, extendiendo los ojos al horizonte de Fuentebravía, nuestra línea de costa me pareció igualmente hermosa que cuando la creía, al parecer, seis kilómetros más larga. 

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
5 de Junio de 2016

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