domingo, 24 de abril de 2016

DE MOTOS Y FAROLILLOS


El azar del calendario ha forjado la convivencia del rugido de los tubos de escape con el montaje de los farolillos en Las Banderas. Hace años hubo una confabulación funesta para desterrar las motos de la ciudad (los vehículos de dos ruedas carecían entonces de la constitucional presunción de inocencia). Los conspiradores lograron erigirse con la baza más mortífera: hacer de las motos un arma política (en este país se es muy dado a ese tipo de tonterías) y que dichos artefactos pasaran a ser políticamente incorrectos, objetos que sufrieran lo que Elisabeth Noelle-Neumann llamaba “la espiral del silencio”, un fenómeno por el que la sociedad amenaza con aislar a los individuos que expresan posiciones opuestas a las asumidas como mayoritarias, elevándose la opinión pública a forma de control social en la que los ciudadanos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no.

Prodigios de la crisis, la visita vuelve a aplaudirse (se comprende que con el tiempo hubo quien se apercibió de que los moteros son también turistas, con sus cascos y todo), alcanzando el prodigio de romper la espiral dichosa y otorgar la razón a lo que la politóloga alemana consideraba “el núcleo duro”, esos pocos irreductibles que acostumbran a tener criterio propio y, menuda desfachatez, a expresarlo.


Conviene saber interpretar las señales antes de que sea tarde y se provoquen perjuicios que necesiten tiempo para su reparación. La Feria arrancará la próxima semana con 73 casetas, veintidós menos que hace sólo dos años, cuando se rozó el centenar. El número de casetas extendidas por Las Banderas es un indicador financiero más interesante que el de coches vendidos o el de ladrillos horneados, tan del gusto de los analistas macroeconómicos. El Ayuntamiento debería revisar a la baja el coste de instalación, pensar que son muchos los portuenses que obtienen un necesario dinero extra y que la Fiesta del Vino Fino forma parte del ADN local. Montar hoy en el ferial constituye un supremo ejercicio de emprendimiento. Los planes de ajuste ya no respetan ni la Feria: se han metido hasta en el albero.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
24 de Abril de 2016

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