domingo, 7 de junio de 2015

EL THRILLER CONSISTORIAL


Un fantasma recorre El Puerto: el fantasma del tripartito. Desde la noche del pasado 24 de mayo no se habla de otro tema en la Casa Consistorial; hasta cuando se producen menciones a la meteorología, a los días de asuntos propios enlazados, a las ausencias de manifestantes en la Plaza, es del tripartito (o del no tripartito, que a efectos conversacionales viene a ser lo mismo) de lo que se dialoga.

Los 25 futuros concejales se dividen en dos bandos: los que se preguntan por qué (12) y los que se preguntan y ahora qué (13). Los primeros (PP, Ciudadanos y PA) son los que se sienten heridos por la voluntad popular, quienes, lo reconozcan públicamente o no, entienden injusto el veredicto de las urnas; los segundos (PSOE, Levantemos e IU) son los que se plantean cómo poner en práctica ese veredicto para su beneficio programático.

Los presuntos tripartiteros pertenecen, a su vez, a tres grupos: los socialistas, tripartiteros sin remordimientos, dispuestos al liderazgo tridentil, IU, tripartitero que comenzó refrenando un deseo que ha terminado por confesar, y Levantemos, hipotéticos tripartiteros situados en la coyuntura de tripartitar plenamente con el PSOE, semitripartitar votando la investidura de David de la Encina pero sin firmar un acuerdo de gobierno o, teoría menos probable, no tripartitar permitiendo un ejecutivo en minoría de un PP al que el pasado miércoles se le atragantó la ruptura de disciplina de voto de la réproba Leocadia Benavente.

Van los días llenándose de reuniones, anunciadas o clandestinas. Incluso hemos llegado a un punto teológico que confirma la existencia de la resurrección: no hay más que ver el retorno a la sede de Ximénez de Sandoval de algunas viejas glorias del PSOE.

Los cuatro concejales de Levantemos serán los que decidan si El Puerto tiene un alcalde de izquierdas o si gobierna un PP condenado a la no tripartitación. El número 1 de la emergente formación, José Antonio Oliva, suele decir que antes de las elecciones había quienes se referían a ellos como “los tontos de las pancartas”. Reza un proverbio chino: nunca desprecies a “los tontos de las pancartas”, pueden llegar a ser llave de gobierno.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
7 de Junio de 2015


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