domingo, 15 de septiembre de 2013

SOCIOLOGÍA DEL CATERING


La historia de una sociedad es, también, la historia de sus caterings. El termómetro de la economía de un país no se determina únicamente con el nivel de su prima de riesgo, el número de hipotecas firmadas o el contingente de vehículos entregados por los concesionarios. Tampoco el de una ciudad con su cifra de desempleados o el volumen del presupuesto municipal.

En el periodo que comprende la inauguración del PC City, en 2002, aderezado por un lujoso servicio de un restaurante de postín, y la primera piedra de una nave logística en Las Salinas, la pasada semana, donde la munificencia se limitaba a unas botellas de agua mineral y una mezcla heterogénea e informe de frutos secos venteados y sal con aroma de patatas, discurre ese paréntesis que nos ha llevado de aspirar a la superación de los PIBs vecinos a preguntarnos las razones por las que el COI se empeña en desdeñar Madrid.

En su reciente ensayo, “Todo lo que era sólido”, la reflexión que teje Antonio Muñoz Molina sobre lo ocurrido con nuestra macroeconomía se detiene con frecuencia en esas comidas pantagruélicas que elevaban cualquier mínimo evento a la categoría de gran celebración. Aquí, en El Puerto, hemos conocido, a nuestro modo, el derrumbe de los que se antojaban cimientos inaccesibles: aquellas cestas navideñas de los tiempos de Hernán Díaz, con su jamón litúrgico, su coral de chacinas y sus botellas de alta graduación, han sido obviadas por un desayuno frugal, si acontece. En la Asociación de la Prensa de Cádiz el apéndice anual sólo se cura en los secaderos del recuerdo (los periodistas hemos vivido nuestra particular “toma de la paletilla”, una agitación financiera que ha devenido en su desaparición, como suerte de nivelación democrática entre los dispersos redactores provinciales).


Me lo certificaba recientemente un colega: “Paco, antes se asistía a la presentación de un libro y te lo regalaban; ahora, los invitados no acuden para evitar el compromiso de adquirirlo”. Contra nuestra impresión de perdurabilidad, la dura evidencia de los ciclos: la vida es lo que nos pasa mientras nos cambian los caterings.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
15 de Septiembre de 2013

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