jueves, 14 de octubre de 2010

YO Y EL PEPRICH

Desconoce uno las consecuencias reales que tendrá la decisión del gobierno local de ampliar los plazos de exposición pública y presentación de alegaciones del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico, PEPRICH, documento de tan horrísono acrónimo como indudable importancia.

Y lo desconoce porque, aunque en el alma de cada portuense late un urbanista, cualquiera que se acerque a contemplar los planos y las maquetas difícilmente entenderá algo en esa sucesión informe de paralelepípedos cromáticos confeccionados por los sumos hacedores de Territorio y Ciudad, la empresa que se encarga de reordenar el mundo tras el Big Bang.

El sistema educativo debería plantearse la introducción de algunas materias curriculares con las que favorecer la inserción de nuestros adolescentes en la sociedad postindustrial, postmoderna o postpeprichica, tales como las normas de circulación vial, la confección de la declaración de la renta o la comprensibilidad de planeamientos, con lo que se evitaría obligarlos a superar en un futuro un cierto sentido de la vergüenza antes de inquirir a un técnico de aire ausente que, quién sabe, tal vez ha discutido con su pareja poco antes de encaminarse al local expositor.

Los tiempos cambian: si Juan de la Cosa no se hubiese apresurado en nuestra ciudad, allá por el año 1500, a dibujar un mapamundi donde aparece el continente americano (hoy el más antiguo que se conserva), el estado de las autonomías acaecido medio milenio después podría haber extenuado a sus descendientes a base de POTS marítimos y aprobaciones provisionales oceánicas, de modo que el pergamino tan sólo mostraría una piel de estricto marinero en tierra.

Ojalá que este nuevo dilatar en la historia del PEPRICH, hijo mayor del PGOU, documento madre de todos los documentos, sirva para que sus súbditos avancemos en sus arcanos, pues así podremos, a la par, conocernos a nosotros mismos. Parafraseando a Ortega: "Yo soy yo y mis pepriches".

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
14 de Octubre de 2010

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