sábado, 10 de enero de 2009

LA NAVIDAD ES LA NAVIDAD

La Navidad es la Navidad, un tiempo en el que la Iglesia Católica conmemora el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, enviado para salvar a los hombres: todo lo demás será otras cosas, pero no Navidad. Lo digo, por ejemplo, en relación a promos televisivas progreguays que quieren inventar una especie de Navidad laica, concepto absurdo donde los haya y que no hace sino ridiculizar a quienes pretenden instaurarlo, muy molestos (pese a la tolerancia que se autoatribuyen a diario) con el hecho de que haya personas, mire usted por dónde, que se consideran cristianas, una creencia por la que hay gente que ha dejado sus piernas, sus brazos, o, directamente, sus vidas, en remotos poblados de África, mientras que nos resta por saber si los hipotéticos solidarios oficiales que aquí, en una parte del mundo bastante más confortable, nos encontramos con frecuencia, se dignan a ofrendar un cómplice “buenos días” a su vecino.
Cada cual es libre de tener fe o de no tenerla, pero se echa en falta cierta coherencia ética y estética, por la cual no encarnen a los Reyes Magos quienes, en privado, presumen de agnosticismo o ateísmo, porque los Reyes Magos son una figura teológica, no los contratados temporales de alguna multinacional juguetera que sirven para distraer la tarde montado en una carroza o para alimentar vanidades. También sería de agradecer, ya por una concesión al buen gusto, la eliminación de tantas felicitaciones ambiguas, porque o se felicita la Navidad, o el nuevo año, o ambas cosas a la vez, pero hay quienes pretenden que sus postales naden entre dos aguas, para no molestar a los hipotéticos recipiendarios de una y otra condición, de modo que al final te encuentras con engrendros seudomitológicos o diseños forzados hasta el extremo y ya no sabes si estás viendo el portal de Belén o una boca de metro, la Estrella de Oriente o una traca valenciana. En la misma línea y para respetarse a sí mismos, quienes tanto denostan las prácticas católicas pueden ir a trabajar, entre otras jornadas, el jueves y viernes santo, el día de Navidad, o el de la patrona aquí en El Puerto y dejarse de encadenar puentes con una precisión ingenieril superior a la de Norman Foster.
Francisco Lambea
Diario de Cádiz
8 de Enero de 2.009

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