jueves, 3 de julio de 2008

VEINTE AÑOS




Leo la revista conmemorativa de los 20 años de apertura de la delegación de “ Diario de Cádiz ” en El Puerto y pienso en cómo la prensa termina por unirse a nuestra propia vida, por integrarse en nuestros rituales más queridos, de modo que se me viene a la mente esa sensación de desconcierto, de exilio ciudadano, que los días de Año Nuevo, de Sábado Santo o Navidad, cuando el silencio se apodera de las rotativas y las páginas se confunden, sin haber nacido, en la piel del aire, sentimos quienes hacemos de la lectura del periódico un hecho tan natural como el caminar o la respiración.
Leo la revista y pienso que las hojas de los periódicos son una suerte de calendario colectivo, un almanaque donde la historia se va forjando ya delicada y silente, ya abrupta y sorpresiva y mis manos aprecian el cúmulo de sensaciones que los redactores y los cámaras han ido brindando a las horas, la nerviosa felicidad que desata una exclusiva, la abierta inquietud que inspira un suceso delicado, el inherente escepticismo que secunda a una declaración tópica. Leo y pienso en el esfuerzo de los periodistas, el mismo esfuerzo que la sociedad no siempre es generosa en reconocer, leo y pienso en la ilusión que resucitaba las teclas de la máquina de escribir, la misma ilusión que ahora inunda la aparente frialdad de una pantalla de ordenador, la misma que ahora atiende la inmediatez de los correos electrónicos y antaño se demoraba en la rítmica lentitud del fax, leo y compruebo ese emocionado y justo recuerdo a quienes ya no están, a quienes no han podido conocer la facilidad que deparan los teléfonos móviles, a quienes son titulares eternos en el corazón.
“ Diario de Cádiz ” nos ha ido mostrando el tránsito de El Puerto en estos veinte años, que son mucho, y podrían ser más si más se lo propusieran sus propios habitantes, reflejando una ciudad en continuo crecimiento demográfico e infraestructural, una ciudad que, sí, sufre la despersonalización que imponen algunos movimientos económicos ( hay menos barcos, menos bodegas y más grandes superficies comerciales ) pero que al tiempo sabe reencontrarse y escribir sus líneas futuras desde la propia e insuperable magia de sus raíces.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz
3 de Julio de 2.008

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