jueves, 5 de junio de 2008

MEDIO AMBIENTE

El día del Medio Ambiente es ineludible cita para seguir reflexionando sobre nuestro comportamiento con el planeta y, dentro de esa contrición, sobre el cambio climático, fenómeno del que, mientras más se habla, más se desconoce, pero que ya ha alcanzado la dignidad de artículo en los estatutos de autonomía, traduciéndose en la vida cotidiana en la causa esgrimida por el contribuyente tipo ante el hecho de que los cielos no se comporten como él desea o espera. Así, si hace calor en verano es por el cambio climático, pero también si lo hace en primavera, otoño o invierno. Del mismo modo y por el referido trueque, un día amanece lloviendo para luego salir el sol, mientras que a la jornada siguiente es el Lorenzo quien saluda orgulloso y a la postre amenazan nubarrones, lo que concede a Al Gore, desde sus lejanías de insigne ex candidato derrotado, el privilegio de la verdad metafísica.
Aquí, en El Puerto, ciudad de las cien peculiaridades, hay que unir, a las consideraciones genéricas de la jornada, la circunstancia de que la concejalía de Medio Ambiente acostumbre a variar de titular en una rotación más frecuente a la registrada en otras áreas ( con lo que, bien mirado, no hace sino cumplirse con una de las grandes máximas del conservacionismo: el reciclaje ). He conocido personas, de apariencia feliz, que un infausto día fueron nombradas para dicho cometido, así, sin más ni más, como quien no quiere la cosa, por el mismo insondable designio por el que les podrían haber encargado la reducción del remanente negativo de tesorería o el adecentamiento de los exornos lúdicos, personas que, encaminándose al edificio también conocido ( ¿ guiños del destino ? ) como el matadero viejo o el antiguo matadero, se introdujeron en ese sobrio castillo donde, cuenta la leyenda, habita una maldición ( según algunos, inspirada por el único fantasma con barba del que se tiene noticia en la tradición occidental ) por la que el recién llegado acaba huyendo como alma que lleva el diablo, con tanta vida orgánica como escaso futuro político de esa especie de triángulo de las Bermudas de la actividad pública en que parece haberse erigido el inmueble.
Lo cierto, retornando a una perspectiva global, es que, al igual que la política es algo demasiado serio para dejarla en manos de los políticos, el medio ambiente es demasiado importante para dejarlo en manos de los hombres.

Francisco Lambea
Diario de Cádiz.
05 de junio de 2008

2 comentarios:

Rita dijo...

Hola Paco !! Ante todo enhorabuena por tu maravilloso blog, lo estás dejando precioso. Así que he querido ser la primera en dejarte un comentario.
He estado releyendo tu artículo y no deja de sorprenderme la frase final "... el medio ambiente es demasiado importante para dejarlo en manos de los hombres."
Irremediablemente somos los hombres los que tenemos en nuestras manos la conservación del Medio Ambiente.
Es curioso que en los últimos años, a pesar de decirse tener conciencia medioambiental, hemos sufrido dos de las peores catástrofes ambientales de nuestra historia, el desastre de las minas de Boliden, en Aznalcóllar (Sevilla), en 1.998, y el desastre provocado por el hundimiento del Prestige en las costas gallegas. (Por citar 2 ejemplos)

Y hoy por ejemplo está ardiendo nuestro parque gaditano " Los Arcornocales", por la zona de Tarifa y según noticias ha ardido ya más de 300 hectáreas.
!!!Qué pena más grande Paco !!!!
Cada vez más el medio ambiente está más castigado por la sinrazón, el egoísmo humano, la falta de prevención y la insuficiencia de políticas ambientales.
en fin...
Soy una fiel lectora tuya Paco, espero ansiosa un nuevo artículo tuyo.
Mil besos, RITA.

Francisco Lambea Bornay dijo...

Gracias por tu seguimiento columnístico. Como me dijo mi admirado Gonzalo Torrente Ballester cuando me firmó un libro en Madrid, " espero que no le defraude ".